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Jóvenes vs COVID19: Las sillas, mascotas y algunas frases.

Joven protagonista |
07 de Mayo de 2020 / 5:45 pm
Jóvenes se preparan para enfrentar la COVID19 en el Centro de Aislamiento

El lunes 20 de abril, ya se acercaban las últimas 24 horas de nuestro trabajo aquí. Al terminar el día habremos culminado 14 jornadas de labor, y estaremos esperando el martes para hacer entrega a los jóvenes que nos relevarán.

Como sé que no me va alcanzar el diario de mañana para agradecer y poner todas las ideas sobre la mesa, dejo en esta entrega, algunas de las cosas que resumen momentos bonitos que nos han pasado durante este tiempo en la zona roja del Centro de Aislamiento UCI-MINSAP.

Bitácora del Día 13.

Querido diario: hoy es lunes de abril, supuestamente el día en que se debían reiniciar las clases en un primer momento, la práctica y la realidad indican que el país no podrá comenzar su vida cotidiana hasta dentro de un tiempo, y que los jóvenes seguirán trabajando en casa en su superación y sus estudios.

La cantidad de pacientes en el Centro de Aislamiento, las altas, el total, todas esas cifras se gestionan dentro de un sistema informático desarrollado por la propia Universidad, para llevar el control de todos los que han entrado y salido de este lugar, apoyado por estomatólogos que se han convertido en estadísticos e informáticos, que luego del tiempo de servicio han brindado capacitación en este sistema.

Hoy han llegado más de 80 resultados de pruebas PCR, con 5 casos positivos, dentro de los cuales, ninguno radica en nuestra manzana de trabajo, por lo que algunas personas pueden salir de alta en el día de hoy.

Llegamos a 100 personas: 45 sanitarios y 55 voluntarios de servicio y otras labores, teniendo en cuenta que las manzanas 20 y 21, se sumando a la 23, la 25, la 27 y la 30 en la labor que realizamos. Muchos edificios, accionar diario de hombres y mujeres como si fuésemos uno solo.

Marcas del día

Las sillas.

Desde el 1er día se pusieron 7 sillas bajo un árbol, cuyo nombre ni qué frutos daba sabíamos, pero al decir de algunos botánicos expertos, sus hojas eran buenas para el asma y la presión.
Resulta, que esas sillas como número de la suerte, brindaban descanso para nuestros pies agotados, y a la vez nos permitían contar todo tipos de historias.

De cómo se conocieron las parejas que allí se encontraban, de cuáles eran los planes futuros de todos, de qué era lo primero que íbamos a hacer cuando saliéramos de la misión, hasta resumir persona a persona nuestros planes futuros, sueños y ambiciones bajo ese árbol y sobre esas 7 sillas.

Muchas veces no alcanzaban los asientos, por ello en el árbol o en tanquetas nos sentábamos, y a veces algunos nos quedábamos de pie.

Lo cierto es que se convirtió en un ritual. A las 10 de la mañana y a las 2 de la tarde había reunión constante en las sillas. De allí salieron las fotos de la UCI VS COVID que dieron la vuelta al mundo, de esas sillas salió la felicitación al presidente de Cuba en su cumpleaños, a ese lugar nos iban a buscar para darle el alta a un paciente, para que acompañáramos a dar una noticia de un resultado Positivo o Negativo, de allí salieron muchas ideas para este diario que ya casi termina.

Es por eso que la próxima vez que vea 7 sillas, trataré de tener un grupo de amigos espectaculares para compartirlas, ¡qué digo amigos!, trataré de tener un grupo de examigos espectaculares que ahora son familia, para compartirlas.

Si me llegan a preguntar si voy a extrañar algo, serán esas conversaciones que a veces la tecnología o la prisa que llevamos en nuestras vidas nos había quitado. Ahora, en este tiempo, en el cual nos arriesgamos día a día por mantener la vida de los demás y mantenernos sanos, se merecen un recuerdo en nuestros corazones, esas sillas que nos dieron lo mejor de ellas para acompañarnos en la lucha contra la COVID19.

Mascotas.

El campamento hoy llegaba a sus primeras dos semanas, y en este tiempo fueron muchas las emociones. Antes de terminar, quisiera recordar a las mascotas más relevantes de estos días.

El primer lugar se lo lleva ¨Mochacana¨, una perrita que al llegar nosotros, tenía todas las papeletas para que los parásitos se la comieran, pero gracias a algunos amantes de los animales y algunos huesos y carne que se le pudo conseguir, poco a poco parecía que los anticuerpos le iban ganando la pelea a los parásitos; así como el amor y el cariño entre las personas, unido a la medicina y a las medidas de distanciamiento social, le iban ganando poco a poco la batalla a la COVID.

Ella era una perrita bastante fea en términos de belleza canina, de raza sata ligada con callejero, pero que inspiraba en la mirada mucho cariño y lograba que todos se sintieran bien cuando custodiaba la entrada a nuestras habitaciones de descanso.

Tan importante fue Mochacana, que tenemos que confesar que, en un principio, pensábamos que se iba a llamar Mochacán, por el mocho de piel que tenía por cola, pero al descubrir que era hembra hicimos la adaptación, y para este día 13 Mochacana ya tiene todo un séquito de otros 3 perros que son los encargados de rondar y pasearse libremente por las calles del Centro de Aislamiento.

El segundo lugar se lo llevan 2 jicoteas, su dueño las nombra Tato y Carmina, y es increíble como sacaban siempre una risa a los que habitaron con ellas durante toda la misión. Resulta que un joven voluntario no las podía dejar solas en casa por 28 días, y por ello las trajo consigo, luego de conseguirles carne cruda que es lo que comen además de insectos.

Tato y Carmina se convirtieron en las primeras Jicoteas circenses que habitaron en un centro de aislamiento en Cuba, se subían una encima de la otra y hasta practicaban con frecuencia números de fuga, mientras, al llegar cansados, siempre las mirábamos y nos sacaban una sonrisa desde sus diminutos cuerpos animales.

Y el tercero, pero no menos importante, la manada de pájaros negros conocidos como totí. es cierto que en el argot popular siempre se les echa la culpa de la mala suerte así de todo tipo de desventura, sin embargo, esta vez además de alimentarse y librarnos de un buen número de mosquitos que eran combatidos con una fumigación diaria, las aves eran el mejor despertador que podíamos tener y nos deleitaban con su vuelo y movimiento.

Esos fueron los animales, las mascotas que adoptamos en el colectivo, que nos remontaron a casa, a aquel perro, gato u animal que tuvimos o siempre quisimos tener, y que nos dieron alegrías al por mayor durante este tiempo. Cuando se hable de la lucha contra la COVID19, ellos también estuvieron presentes, espantando con sus ladridos, acrobacias y su vuelo cualquier enfermedad, alegrando el alma humana con el apoyo desde los sentimientos del mundo animal.

Algunas frases.

Durante 14 días de trabajo, hay muchas frases que se han apoderado del argot popular entre los jóvenes voluntarios. Les dejo los 3 primeros puestos dentro de las muchas que compartimos.

Tercer lugar: “¡Fumiga Paquito, fumiga!”: Aunque no fuese Alain el fundador de la fumigación, fue la persona que cambió su nombre por el de Paquito y, desde que amanecía hasta bien tarde en la noche y horas de la madrugada, todos los vehículos solicitaban la fumigación, y cuando nosotros lo hacíamos era un coro externo y hasta interno que sentíamos y decíamos al unísono: ¡Fumiga Paquito! De ahora en adelante, eso se quedará sin dudas para otras personas y otras etapas del Centro de Aislamiento.

Segundo lugar: “Doctoraaaa Liiindaaa!!!!” Caminaba uno de los voluntarios en sus labores cotidianas, desde una de las ventanas del centro de aislamiento un paciente, bajo el sol, no distingue bien entre tanto verde de batas y tantas personas caminando, y a uno de los jóvenes le grita con todas sus fuerzas: Doctoraaaa liiindaaa!!!!!! Los que allí nos encontrábamos, sabíamos que no era una doctora, sino un joven trabajador de la universidad, quien con su caminar rápido había confundido al paciente, pero desde ese instante en adelante, cuando queríamos llamar la atención de alguien, nos acordábamos de aquella experiencia y le llamábamos por aquella frase. Si te extraviabas, te demorabas en cumplir la tarea, o simplemente queríamos reír contigo, sólo decíamos a viva voz, y muchas veces en grupo aquellas dos palabras. Aún hoy cuando escribo, no paro de reír.

Primer lugar: “Esto no es para llenarse, es para sostenerse.” Una de nuestras chicas subía todos los días a los apartamentos, y siempre en el mismo le pedían unos hombres un poco más de comida, ella con su ocurrencia criolla les dijo con una sonrisa debajo del nasobuco: “muchachos, esto no es para llenarse, es para sostenerse.”
Desde entonces fue un himno ante cualquier comida, merienda, u otra cosa que hiciéramos para alimentarnos o para repartir entre todos. Y para nada la comida fue poca, porque desayunar, almorzar, comer y merendar diariamente, nos brindaba la alimentación aprobada por el grupo de nutrición del Centro de Aislamiento, pero cada vez que deseábamos contener el hambre, o llamar la atención para que se repartiera todo igual, o para que los que más comían le dejaran a los que comían más lento, esa frase era el lema y eso fue motivo de risas y de conversaciones diarias, que de seguro, nunca olvidaremos.

Menciones especiales: 
“Eso es un tinguarito” (explicándonos la medida del café del desayuno). El décimo joven.
“Camínalo por San Leopoldo” (refiriendo que ya no hay más comida, que esa es la cantidad de pacientes que tenemos que repartir y la de nosotros, o sea, que no hay doble). El décimo joven.
“Tú tranquilo y yo Nervioso” (Frase de cariño entre un par de nuestros voluntarios).
“Coronavirus… Coronavirus” (cancioncita que se cantaba con cierto bailecito para destacar la belleza femenina).

Son solo algunas de muchas frases que quedaron en el olvido, pero todas fueron usadas con el corazón por este grupo de jóvenes que enfrentaron la pandemia.

Querido diario, este es el penúltimo encuentro, se acaba el lunes y las noticias que nos llegan es que el Hospital Universitario Ernesto Che Guevara, que se fundó en la Universidad en el marco del VII Congreso de la UJC y que apoyó en la Misión Milagro, se encuentra casi terminado para comenzar a recibir pacientes y nuevos casos de la enfermedad provenientes de la capital de todos los cubanos.
Nosotros seguimos abrazándonos en la distancia, y justo al terminar el día, nos encontramos para aliviar las penas junto a una wifi improvisada y un café que reconforta y calienta el alma, unas veces más aguado, otras menos, pero siempre bien acompañado.

Mañana saldremos de la zona roja, seremos aislados luego de entregar a los que comienzan su labor por otros 14 días. La emoción es grande y la entrega será al máximo hasta el último segundo.

Hasta pronto diario.